Ella, nacida de un par de impares
Creció siendo primera, primogenia severa
Ella, exaltada, de largas diferencias
Creció siendo primera, siempre primera
Nació veloz, ante incluso que el primer amor
Sangre de origen, primera sangre
Un lustro es más largo que sus ojos abiertos
Ojos inocentes a este mundo crepuscular
Así es el comienzo, primer sendero
Vida escrita en piedra, recias dicotomías
Anacoreta del sistema de los fuertes
Seducida por la esencia de los mismos
Juan era ella misma, toda su carne
Sus delirios materiales, sus adicciones
Y Jesús era ella misma, su propia alma
Pobre, pobre de espíritu, bienaventurada
Y cayó en toda ella, en toda carne
Ella era la sal, toda la sal de la mesa
Lo sabía, lo disfrutaba, garbo de medusa
Orgullosa de su propia orgullosa flaqueza
Pero el corazón no, ese no puede
Ese no es de la carne, ese no puede
El hambre del espíritu, el hambre perenne
Golpea siempre la puerta, la más inerte
Entonces olvidaba la carne, la bestia
Al padre velaba, al padre encontraba
Y le dolía, Dios sabe cuánto le dolía
El alma, el cuerpo, la dicotomía
Y tomaron un día todas sus perlas
Los cerdos azules aún festinaban
Tomaron de Juan a Jesús,tomaron completa
Del cuerpo al alma, tomaron completa
Aún las sigue buscando, desesperada
La perlas ya no son las mismas
Ella tampoco, ni en cuerpo ni en alma
Aún las encuentra, desesperada
De Juan a Jesús y viceversa
Nació tan rápido, aún lo cuenta
Creció tan rápido, cuando lo piensa
Murió un día, murió despierta
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Autor:
F-JAZC (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 18 de julio de 2026 a las 09:19
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Antonio Pais, Salva45, Mauro Enrique Lopez Z.

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