No consigo que me hables: huele a espejo de noche
tu manera de abrir la boca;
tampoco he logrado que me escuches:
en mi voz de vidrio se tuerce a la canción herida
que cicatrizó dos pájaros en tus oídos.
Caen las hojas con la tarde impresa en sus labios;
la ausencia es un árbol de ventanas
que invade con su otoño al cielo.
Su silencio de ti es ancho;
no he podido escapar de su sombra.
Me miras desde el olvido con los ojos que te he prestado
como si buscaras al final del camino
una lámpara de posibles barcos.
Hay una mano clavada en lo alto de un adiós,
agitando un pañuelo que se deshizo hace años.
Olvera, P. México, 30 de mayo de 2015
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Autor:
Pedro Olvera (
Offline) - Publicado: 17 de julio de 2026 a las 12:13
- Categoría: Triste
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Antonio Pais, alicia perez hernandez

Offline)
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