No voy a decir que te amo.
Siento que esa palabra se ha desgastado en demasiadas bocas.
Prefiero decir que desde que apareciste las cosas dejaron de obedecerme.
El café se enfría porque me distraigo pensando en cualquier frase que todavía no te he dicho.
Y es que la noche dura más cuando no estás, pero no por nostalgia; dura porque el silencio tiene una forma muy parecida a tu ausencia.
Entiendo que no eres mi refugio.
Los refugios sirven para esconderse.
Tú eres el lugar donde he decidido aceptar, por fin, que no hay nada que pese menos que la piel.
Y eso incomoda.
Porque estoy seguro que amarte, no me hizo mejor.
Me hizo más cierto.
Más difícil de fingir.
Si un día te vas, porque todo puede ocurrir, el mundo seguirá haciendo su trabajo: todo ha de seguir igual, los semáforos seguirán cambiando de color, los perros dormirán bajo el sol, y alguien ha de reír en una esquina cualquiera.
Pero habrá una espacio invisible en el centro de las horas. Y no será para romperlas.
Solo, para recordar que hubo alguien capaz de mover el eje de mi vida, sin hacer ruido.
-------------
Rafael Blanco López
Derechos reservados
-
Autor:
Luis Rafael (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de julio de 2026 a las 10:31
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, Nelly Cevallos - Liora, alicia perez hernandez

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.