Por cuanto amor

vespertino

Por más que busco tu satén
extravío el camino en un amén
de maneras derechas e inversas
guiado por excusas perversas

 

Por menos me roban la alegría
las dudas que asaltan mis días
de saber y no tener la ecografía
de tus gestos, cartas y grafías

 

Por mucho que lo intente
a las pupilas no se les miente
pero tengo tres razones insanas
que esgrimo en divagaciones vanas

 

Por poco y casi confieso
lo que no fue ese beso
como desenlace de la tarde
que aún, en mis manos, arde

 

Y es que por tanto ir pensando
mis sinapsis se van rebelando
y mis sístoles las censuran:
¡Ámala como los dioses aman!



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