*LA LEY DEL FUEGO Y LA ROCA*

Pedro Novoa Pavon Novoa

La humanidad cruje la suela de su calzado, mientras el destino acompaña su camino; se observa en el suelo un objeto inerte y callado, sin ver que es una sólida estructura, versátil y fuerte.
Antes de ser fría, dura y compacta, paso por el fuego en la raíz del planeta; bajo una, presión profunda y exacta, mil grados celsius moldearon su silueta.
Fue el magma hirviente de un viejo volcán, erupciones de eras que el tiempo ha dejado, monumento arquitectónico de un antiguo plan, como un testimonio por el suelo guardado.
Jeroglificos tallados nos revelan su historia, pinceladas de eras de hielo y fuego, de no ser por ellos, su antigua memoria se habría perdido en el viento y ruego.
Así es nuestra historia, cambiante y compleja tropezando entre el tierno amor y el sustento, la vida nos prensa, nos golpea y nos deja bajo el paso constante de un gran sufrimiento.
Pero no es para siempre la dura presion, el alma resiste, se templa y avanza, volviéndose sólida en cada lección.
Hoy somos como esa roca en la superficie, fuertes, erguidos, con temple y memoria, dejando que el tiempo nos rinda justicia, orgullosos del fuego que formó nuestra historia.

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Comentarios5

  • David Arthur

    ....Jeroglificos tallados nos revelan su historia, pinceladas de eras de hielo y fuego, de no ser por ellos, su antigua memoria se habría perdido en el viento y ruego.......

    Muy cierto, Novoa

    Un abrazo poeta
    David

    • Pedro Novoa Pavon Novoa

      Es un placer que mis publicaciones sean de su agrado ¡Gracias, POETA!"

    • Éusoj Nidlaj

      Muy interesante sus letras, mi estimado poeta. Saludos cordiales.

    • Pedro Novoa Pavon Novoa

      Gracias POETA su comentario me motiva más un cordial abrazo a la distancia.

    • El Hombre de la Rosa

      Bello y preciado tu escrfito La Ley del Fuego y la Roca estimado Novoa
      Saludos españoles
      El Hombre de la Rosa









      uego y la roca

    • [email protected]

      Eso me suena a raices. A cicatrices que ya no duelen sino que enseñan.



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