Piensa en la muerte,
no como el fin,
sino como el paso,
en un sendero sin fin.
Pensar en la muerte debe traer paz,
pues cuando llegue el momento,
que te encuentre preparado,
dejando huellas de verdad y amor,
que ese día se engalane de honor y gloria.
No temas al ocaso,
es solo un cambio,
una transformación a un lugar distinto,
La vida es un río que fluye sin cesar,
y el mar donde desemboca la muerte.
Si has vivido con pasión y entrega,
si diste lo mejor de ti en cada instante,
si en cada lugar al que fuiste amaste la vida,
la muerte no es el final del camino,
es el descanso tras la jornada cumplida,
un abrazo eterno,
el comienzo de una luz eterna.
Vive así con el alma despierta,
que cuando llegue la hora de partir,
te irás ligero,
sin pesar, ni queja,
sabiendo vivir, para saber morir.
Si sembraste bondad,
la noche no te tomará desprevenido,
es la vigilia del sol que se apaga,
para renacer al día siguiente,
un silencio que guarda esperanza,
no llores por lo que se va,
celebra por lo vivido.
Un alma que supo ser libre,
sabe que a pesar del mal que causo,
y el mal que recibió,
partirá sin cargas innecesarias,
con el perdón como sello,
y en su último suspiro
recordará el amor,
la paz de quien aprendió
a soltar y a seguir,
y su último aliento,
será una bendición.
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Autor:
Crizs Matt (
Offline) - Publicado: 16 de julio de 2026 a las 11:13
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco

Offline)
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