Oración en silencio

José Luis Barrientos León

 

Acabo de cerrar los ojos otra vez,

asumiendo el naufragio de la vigilia,

subido a bordo de este tren desvencijado

que insiste en tejer sueños con la niebla.

 

Mañana será el olvido, dejar atrás la prisa,

pero esta noche, tejedor de utopías,

creo que tu madera y tu marcha lenta

me pueden llevar a salvo por la oscuridad.

 

Tejedor de milagros cotidianos,

tengo la certidumbre de que vos y yo

podemos alcanzar la luz de la mañana,

esa que limpia las calles y la vida.

 

Hazme volar alto por los cielos estrellados,

sin pasaporte, en un avión de puro afecto,

recorriendo las autopistas de la fantasía

para mudar el alma a un sitio más humano.

 

Ayúdame, te pido, con tu ofrenda de humo,

a tramitar el olvido de los dolores de hoy.

 

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