El umbral de una boca

David Marín Castaño

Todo el mundo crea 
aquello que teme.
 
Contando las balas 
que acribillan sus almas
asesinada por una celosía 
de cruentas manos,
intentan reanimar 
el amor que yace a sus pies.
 
En el ámbar de la luz 
nos marchitamos,
embarrando de piedad 
y dolor nuestros ojos.
 
Llega la noche y nos arrastra
sin ni siquiera pensar 
en las cuestiones
que nos han llevado 
a destrozar más a los hombres 
que, a las fortalezas, las fronteras
y a los viejos muros.
 
Las palabras antiguas 
ya no traspasan el alba,
ni grabamos en nuestras pupilas
el silencio elocuente de las cosas.
No hay paciencia para buscar
lo profundo,
el reino de lo superficial 
se ha coronado.
Todo el mundo vuelve a creer...
en lo que más teme.
 
¡Alabado sea el parnaso de la ceguera!
 
Ya no hay palabras de amor 
que quepan 
en el umbral de una boca.


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