Creces como la luna y te cuelas por mi ventana. Yo te observo desde la penumbra con un candil que parpadea trémulo ante tu luz. Creces y mi alma se ensancha; algo dentro de mí te busca, te husmea como un perro hambriento, con un deseo ávido. Llenas todos mis anhelos y habitas todos mis espacios. Mis manos intentan sujetar tu esencia, mis ojos te buscan y, en su intento, te ven en siluetas oscuras. Creo escuchar tu voz como un eco lejano que se pierde en el silencio. Dibujo en mi mente la curvatura de tu espalda y la distancia entre tus pechos; te suspiro al sentir mis labios buscar tu cuello. Inhalo y, de pronto, tu nombre habita cada parte de mí. De repente, el mundo eres tú.
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Autor:
Mil vaggio (
Offline) - Publicado: 15 de julio de 2026 a las 00:57
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Ana Mozas García, Salvador Santoyo Sánchez

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