Un amanecer lluvioso anuncia la partida,
hombres a caballo, alma enardecida.
A lo lejos el trompeta da la indicación:
¡A las armas!, que retumben los cascos en la acción.
Jinetes, ¡desenvainar!, que el día llegó,
de dar la vida si la Patria lo ordenó.
Tu última carga será, mas no será olvidada,
quedará escrita en la historia, con sangre consagrada.
Así decía mi Coronel Rodolfo Casillas:
“Sin piedad, sin temor, solo por amor,
a nuestro gran México, marchen Dragones
al viento, y sean uno con sus alazanes.
Que no hay muerte más honrosa en esta vida,
que morir de frente, con la cabeza erguida.
Ser de Caballería es juramento eterno:
nacer, vivir y morir en el mismo infierno.”
Y que el polvo levante tu nombre al cielo,
que cada galope se vuelva eco y consuelo.
Si caes en combate, hermano, no caes solo,
pues toda la Caballería te hace escolta al trono.
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Autor:
Ernesto Cruz Sanchez (
Offline) - Publicado: 14 de julio de 2026 a las 22:28
- Comentario del autor sobre el poema: La caballería militar mexicana se lleva en el corazón ♥️ sin importar el tiempo
- Categoría: Amistad
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez
- En colecciones: Compañeros y amigos.

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