SILENCIO DE LA ESPIGA
II
Sentir la luz
es dejar
que el primer temblor del día
atraviese el aire
hasta despertar
la respiración del mundo.
El tiempo,
despojado de su prisa,
aprende
la quietud
de tu silencio.
Las estrellas
permanecen
sobre la lealtad
de nuestras manos,
como frutos
de una noche
que todavía madura.
La tierra
alza sus tallos
hacia la claridad,
hasta encontrar
en tu cuerpo
la inclinación
de la luz.
Así también el amor.
No conquista.
No posee.
Permanece.
Como la línea invisible
que une
tu frente
con la serenidad
de tu sonrisa.
Guardo entre las manos
la frágil llama
que permite al mundo
seguir revelándose.
Acaricio la sombra.
No para vencerla,
sino para escuchar
el latido
que sostiene al trigo
cuando el verano
lo entrega al viento.
Comprendo
que toda distancia
es otra forma
de la cercanía.
El poema
no nace
de las palabras.
Nace
cuando la luz,
la espiga
y tu rostro
habitan
un mismo silencio,
hasta que la respiración
les concede
un nombre.
Mi pensamiento
se curva lentamente,
como un cauce
que encuentra
el lugar
donde el mundo
comienza
a decirse.
Entonces
una lágrima
contiene
la memoria del árbol,
la savia,
la raíz,
el calor antiguo
de la piedra.
Te veo
antes
de que la distancia
aprenda su nombre.
Llegas
como llega
la claridad
sobre los tejados:
sin ruido,
sin prisa.
Todo espacio
pierde su medida.
La arena,
el aire
y la luz
respiran
una misma cercanía.
Los árboles
dibujan
el relieve
del silencio.
Tus labios
recorren mi espalda
como si la noche
tejiera
una sola piel
para el deseo.
Comprendo
que la ternura
no vence al mundo.
Lo habita.
Mi corazón
no busca un centro.
Busca
el lugar
donde pueda permanecer
abierto.
Allí,
bajo la sombra
de los mangos,
el tiempo
madura
como un fruto
que desconoce la prisa.
La línea
de tu pensamiento
no divide
el horizonte.
Lo reúne.
En ella
mi sueño
aprende
la respiración
del silencio.
-
Autor:
José Honorio Martínez Ochoa (
Offline) - Publicado: 14 de julio de 2026 a las 11:25
- Categoría: Amor
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Annabeth Aparicio, rosi12, Daniel Omar Cignacco, alicia perez hernandez, Jose de amercal, Begoña Varona (antes Nelaery), Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z.
- En colecciones: Poemas de amor.

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.