Felipe y Aura

David Eduardo

Felipe dice:

¿Qué hay detrás de estas paredes?

¿Qué razón ocultan las sombras

cuando te escondes entre ellas?

 

No te ocultes de mí, no te ocultes

de los demás, he venido aquí

a reescribir mis memorias, memorias

donde vives, donde me amas, donde te amo.

 

Te persigo por todos los rincones,

por los pasillos, por las escaleras, 

te persigo en busca de tu mirada

esa mirada que apresa, mirada de mar

que devora y adentra.

 

Estoy a la deriva sin tu respiro;

aun así, llegas en mis sueños

ocultándote en la vejez.

 

Siempre dispuesta a todo

a inocular mis preocupaciones

a escribir recetas para mi dolor.

 

Que memorias tan simples;

que dichos tan mediocres,

sin embargo, en cada letra

encuentro tu voz derramada en mi tinta.

 

Mis premoniciones son fotografías

que detallan nuestro amor

y estoy saboreando el momento

cuando al fin pueda romper

las cadenas que atan a tu propio fantasma.

 

¡Aura, mi querida Aura!

Imagen misma de Venus

ven a mis brazos y déjate amarte

que el momento comienza

cuando escucho tus pasos por las escaleras.

 

 

Aura dice:

No quiero que conozca mi lado dormido,

puesto que años atrás tú, me condenaste:

 

Me amaste cuando la juventud

apenas florecía en el virgen jardín de mis dichos.

Yo me entrego a lavarte los pies

como Jesucristo lo hizo con sus discípulos.

 

Me entrego a bailar nuestra melodía

como el día de nuestra boda;

me entrego a ti, desnuda esperando

que tu cuerpo regule mi calor.

 

Me preguntas por qué me oculto entre las sombras,

lo hago para que no mires mis debilidades

para que me quieras plena

y no como un alma en pena 

que vaga en estas paredes. 

 

Ahora yo te pregunto… tú

a pesar de todo ¿me amarás

como yo te amo?

 

(Sí Aura, yo te amaré…)

 

Aunque yo sea una anciana.

(Sí Aura, yo te amaré).

Aunque tenga el cabello blanco.

(Sí Aura, yo te amaré).

Aunque yo vaya encorvada

gimiendo y entregando mi esencia

a la oración.

(Sí Aura, yo te amaré).

Entonces ven a mí Felipe, amor mío

y dejemos que la noche junto a la luna

sellen nuestro amor, aunque sea 

en esta casa abandonada llena de sombras.

 

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.