Daño (poesía con técnica bíblica emulada)
Mi carne colapsa,
mi espíritu se pulveriza,
hoy mi alma se trocea entre hienas.
¡Hasta el hueso!
No queda de mí más que esta entraña,
un latido que subyace a la indiferencia de su ejecutor,
como un desierto seca la boca del sediento,
así mi ser perecía al olvidarme de tu palabra.
¡Dios mío!
¿Cómo unos ojos claros me abandonaron?
¡Dios mío!
¿Cómo perdí su cobriza piel sobre mis dedos?
¡Dios mío!
¿Y cómo su engaño volvió un utensilio mis recuerdos?
Aun así, tú allí estabas en medio de la nada,
en las inhóspitas y baldías tierras de mi vida.
Me esperabas.
Eras tú por sobre volverme su sombra, su mueca, un trapo
para limpiar sus suelos sucios,
con la hemorragia de un amor que para ser sincero,
era la pulcritud de su olvido.
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Autor:
Una voz (
Online) - Publicado: 14 de julio de 2026 a las 00:46
- Comentario del autor sobre el poema: Psalm 147:3 sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Mª Pilar Luna Calvo, Annabeth Aparicio, Classman, El desalmado

Online)
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