Después de caminar y caminar,
llegué al final de mi triste camino.
Sin tener, un amor, sin tener un amigo...
cosa que no esperaba, son cosas del destino.
Hoy vivo en la soledad, pero no me arrepiento.
porque llevo por dentro, recuerdos del pasado.
Del amigo que fué fiel y de la mujer amada,
que si fue buena o fue mala,
solo Dios sabe el secreto.
La amistad de aquellos años
volaron como cenizas,
porque la envidia y el celo, los enterró para siempre.
Hoy yo vivo entre la gente, como ave arriconada,
volando de rama en rama
con las alas destrozadas.
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Autor:
manuel rosario (
Offline) - Publicado: 13 de julio de 2026 a las 20:54
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., Sheilo Sanz

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