Caminar de tu mano es el regalo más grande,
el espacio seguro donde todo es felicidad.
En cada momento, sin importar lo que pase,
gracias por estar para mí con tanta lealtad.
Tu mirada me abraza, me devuelve la calma,
sanando las heridas con caricias de luz.
Gracias por darme tu amor sin condiciones,
poniendo tu cielo donde antes hubo una cruz.
Si el camino me cansa o me vence la duda,
si los pasos flaquean ante la tempestad,
gracias por ser mi pilar y mis fuerzas cuando estoy por caer,
levantándome siempre con total bondad.
En cada proyecto, en cada sueño que arranco,
tu presencia es el viento que me hace volar.
Gracias por tu apoyo incondicional y franco,
por ser esa música que me invita a soñar.
No me hace falta oro, ni riquezas, ni fama,
mi riqueza es mirarte cuando empieza el día.
Mi fortuna sos vos, una mujer luchadora,
maravillosa, amorosa y trabajadora,
el centro y el alma de mi vida entera.
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Autor:
Yamil Ortega (
Offline) - Publicado: 12 de julio de 2026 a las 21:08
- Categoría: Amor
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez, Lualpri

Offline)
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