Rubio, intrépido, más fuerte que una hormiga

César C. Barrau

Después de una vida repleta de acontecimientos

hoy he podido hablar conmigo en el pasado;

entablar un diálogo con varios yo mismo que,

en momentos críticos,

decidieron tomar uno y otro camino

hasta desembocar en el que hoy vivimos.

 

Sí,

todos ellos están aquí hoy conmigo.

 

Charlamos sobre el éxito y el fracaso,

sobre los peligros afrontados,

sobre el clima y las inclemencias

y de cómo hemos cambiado.

 

Hay un niño guapo, rubio, con sonrisa de lado a lado

que me mira sorprendido a la cabeza,

será que me estoy quedando calvo.

 

Otro se ríe demasiado,

es como si ya estuviera borracho.

Ha cogido el turno del diálogo:

dice que el resto nos hemos equivocado.

 

El más callado sonríe y nos observa,

es prácticamente coetáneo;

podría decirse que tiene la sartén por el mango.

 

El yo más triste y desolado

está boquiabierto.

Es como si le hubieran abierto la puerta del sótano

después de estar encerrado mucho tiempo.

 

Yo les invito a reflexionar:

¿Qué hubiera pasado?

Pero todos coinciden:

Uf, qué dilema,

mejor ni pensarlo.

 

Que sí,

es algo que salta a la vista:

por su puesto,

se podría haber mejorado;

coincidimos:

quizás ahora disfrutaríamos de mejores vistas

Pero ¿Quién sabe?

¿Puede que

En lugar de castaño

con canas y rizado

ya estaríamos completamente calvos?

 

De repente, un yo mismo futuro se manifiesta.

Todos hemos coincidido en decirle lo mismo:

 

  • - Mejor no digas nada, uno mismo del mañana –

 

Una cosa que nunca ha fallado

a lo largo de esta historia nuestra

es el saber que nada es propio,

que todo es dado

y que lo que está porvenir

es el verdadero milagro.

 

Rubio, castaño,

Intrépido, cobarde,

Iluso, temerario

con pelo y sin pelo

Hoy, por fin, todos estamos de acuerdo.

 

Quien no dijo nada

por fin se ha pronunciado:

 

Jajajajajajaj

Jajajajajjajjajajaj

 

No paraba de reír

y la risa se ha contagiado

de tal forma

que nos duele la mandíbula.

 

Incluso el que decía habernos equivocado

no reía ni mas ni menos que el resto

ya que era imposible reír más alto.

 

En cierto momento

Nos hemos sentido

siendo solo uno

con el resto.

 

Ya no existimos por separado.

 

Tan y tan importantes

cada uno

y todos juntos,

 

desde el fondo de aquel sótano

hasta la cima de aquel precipicio

por el que casi resbalamos,

cuando éramos rubios, intrépidos,

más fuertes que una hormiga.

 

El uno mismo del futuro

ha servido las copas

sin decir una sola palabra

nos ha abrazado uno por uno

 

Al final se ha despedido:

 

  • - Ha sido todo un privilegio,

os estaré esperando,

hasta luego yo mismos,

en breve,

volveré a reír con todos vosotros 

(conservando

este pelazo castaño

con canas y rizado). -

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Autor: César C. Barrau (Offline Offline)
  • Publicado: 12 de julio de 2026 a las 13:26
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 4


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.