Se acercó como un eco de mar y de fuego que quema,
pronunció mi nombre con voz de marea que brama,
y un éxtasis místico, un hacha que corta la rama,
se adueñó de mi cuerpo, rompiendo mi ruego y mi lema.
Se congeló la sangre en mis venas ardientes,
y petrificaron los mil sentimientos de roca.
Detrás de sus ojos cesaron los vientos, la boca,
y el mundo fue solo su carne clavada en mis dientes.
El aroma de su perfume, embriagó la salinidad
precipitando sobre los ecos de un pacifico susurro,
que en el malecón perforaba mi banalidad
en esa tarde de solaz y desfogue por donde transcurro
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 12 de julio de 2026 a las 11:49
- Categoría: Fábula
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Antonio Pais, WandaAngel

Offline)
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