Héroe

Jared Rosado

Salimos, tus dos hoyuelos y yo, con trovadores en un museo, caminando por esos pasillos llenos de colores. Usábamos audífonos, sentía electrizante tocar tus manos, o acercarme a aquellos audífonos para escuchar lo que escuchabas.

 

No encajas, eres desordenada, tu sonrisa es rara y me gusta. Tu cabello suelto y castaño, no tiene un olor particularmente bonito. No me puse nervioso al hablarte, tú tampoco. Creo que no dejaba silencios para tus preguntas, te metí en mi enrollo mental.. en mis preguntas que me hago en soledad: sobre personalidades, futuro, pasado, Dios, Dicotomias.

 

Ahora que lo analizo, quizás no fue tan aburrida mi plática. Simplemente se me ocurrían más preguntas a mí y no dejaba el silencio. No por miedo a él. Solo no me nacía matar la plática.

 

Me gustas y me gustaría elegir amarte. Me da tanto miedo que no sientas lo mismo. Una mujer me tiene encadenado, y no porque la siga amando, pero ya no me siento capaz de tomar esa decisión. No puedo evitar que cuando tengamos momentos románticos, piense en que ya no son con ella. Sin embargo, me gustas.

 

Hace tiempo que no me siento el protagonista de mi historia, me siento parte del staff, del control de incendios, como si no estuviera hecho para el papel del enamorado. Quizás por eso no me gustas, porque no me siento así. Porque mi personaje no entra en escena, no dice las líneas adecuadas para obtener el viaje del héroe, y, quizás, ni siquiera tú sientas mismo.

Ver métrica de este poema


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.