Tango de fuego y latido

Leoness

En el lienzo gris de un tiempo suspendido,

se dibuja el compás de un roce prohibido.

 

Un sombrero que oculta el misterio del rostro,

y un vestido de fuego que desafía al ocaso.

 

Las manos se buscan, se aferran, se sienten,

en un giro sutil donde las almas no mienten.

 

Ella es el latido, la fuerza, la llama,

él es la sombra que la cuida y la reclama.

 

No existe el pasado, tampoco el después,

el mundo se reduce a la danza en sus pies.

 

Un pacto de viento, de entrega y de olvido,

grabado para siempre en un abrazo fundido.



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