Se lo dije.
Mi pecho temblaba, mis manos estaban frías y sudorosas, mis ojos encharcados de lágrimas y mi voz profundamente quebrada. Aun así, se lo dije.
Me despedí. Le reiteré que lo quiero, le reiteré que me gusta y le conté, aunque solo fueran unas pocas, las razones por las que eso es así. Agradecí nuestro vínculo, pero también expliqué por qué ya no es sano sostenerlo bajo la hipocresía de llamarlo amistad. Permanecer ahí sería serle infiel a mis propios sentimientos.
No me hizo sentir mejor, porque sabía que era una despedida, una despedida irremediable.
Estuvo ocho años en mi vida. Durante todo ese tiempo fue solo un amigo. Ahora que ya no puedo verlo con los mismos ojos, entro en el gesto radical de finalizar el contacto para evitar que nuestros caminos sigan cruzándose.
No es necesario preguntarle qué siente por mí. Él no tiene un interés romántico, o al menos yo no sé qué tipo de interés tiene. No me atrevo a preguntar. Tal vez porque me da miedo la respuesta, o porque sé que difícilmente será una respuesta que vaya en la dirección de lo que yo siento. Y entonces, ¿para qué saber cómo me ve él a mí, si sé que la única que contempla una posibilidad romántica en esta historia soy yo?
Él no refutó nada de lo que dije. Procuré que esa no fuera la intención. No quería provocar un cambio de opinión ni una retractación. Solo quería despedirme con amor, agradecer y comunicar lo que iba a suceder.
Aun así, duele.
Me siento valiente por haberlo dicho, sobre todo en un momento tan inapropiado para tener una conversación como esa. Ya lo dije. No hay marcha atrás. No creo que él vaya a intentar detenerme. No sé si es falta de confianza en mí o simplemente que lo conozco. Sé reconocer lo que se siente cuando una persona te quiere, y aquí no logro sentir eso.
A pesar de todo, la última vez que nos vimos sentí que hacía mucho tiempo nadie me miraba con unos ojos tan transparentes, con tanto amor. Esa mirada no dejó de ser un misterio. Tampoco decía demasiado. No decía de más. Solo comunicaba lo que estaba sucediendo en aquel instante, ahí, entre los dos.
Y ahora, amor, amarse también es saber despedirse.
-
Autor:
Cat0 (
Offline) - Publicado: 11 de julio de 2026 a las 02:06
- Categoría: Amor
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética, Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
Me gusta como tú escrito me sumerge en la despedida de ambas partes. Si es que está basado en algo personal, no me queda más que decirte que escribir lo que vivimos y sentimos es lo mejor que podemos hacer. Un abrazo! Espero seguir leyendo más de tus escritos/poemas
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.