El insomnio y sus rutinas
es lo mismo que andar en modo automático.
Todo parece un sueño.
Nada se siente real.
Solo deambular por tu mente
te hace perder la dicha de querer respirar.
Agotado,
sin pensamientos lúcidos
y el corazón vacío,
como sin palpitar.
La cabeza repleta,
pero el alma vacía.
Analogías de mentes sin recuerdos,
como si fueras un personaje
cambiando de actitud.
Indecisión y temor.
Acción de perder el control
mientras todo se nubla a tu alrededor.
Falso profeta
de mensajes de felicidad,
mientras en tu cara se nota el desespero
por no saber cómo avanzar.
"No te rindas",
grita algo por dentro,
mientras que por fuera
ya no encuentras la razón.
Cuestión inhumana
que te lleva a la analfabetización
de todo aquello perfecto
que alguna vez se soñó.
Ira, enojo y frustración
se mezclan en uno solo,
mientras se te achicopala el corazón.
Malas pasadas de tu cabeza
te hacen sentir lo peor,
pero siempre hay una voz
que te ayuda a respirar
y volver a empezar.
¿Qué ocurrió esta vez?
¿Qué cambió en tu interior
para no volver a escuchar esa voz?
¿Qué truco maestro
tu alma se inventó
para sellar muy dentro
la maldita razón?
El cuerpo quiere descansar,
mientras el alma se tortura
con su forma de pensar.
Acciones y reacciones,
al mismo compás,
que generan un retroceso
en tu salud mental.
Ego y confianza,
divididos por la voz que murió,
dejando en su lugar
lo más cruel de cualquier proceso:
la voz propia del castigo,
la que sientes
en las noches oscuras,
en los momentos a solas,
y en las penumbras de la acción...
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Autor:
Santiago Parra (
Offline) - Publicado: 10 de julio de 2026 a las 23:56
- Categoría: Triste
- Lecturas: 5
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