A mi madre

G.G.A.

No sabía si escribir sobre rosas, girasoles u otras flores de colores.

Aunque cada persona tenga su favorita en el fondo de su corazón,

yo ya encontré la mía: una flor que veo cada mañana,

descansando en calma hasta que el día empieza.

 

Mi madre, la persona que más amo. Una bendición que Dios envió a este mundo

un 27 de febrero para cambiarlo con su firmeza, cariño y amor infinito.

Para mí y mis hermanos,

eres el significado más puro del amor y la fortaleza.

 

Hoy, madre, te celebro en tu día, recordando cada sacrificio

que haces por nosotros día tras día. Sé que algún día, todo lo que entregas

con tanto esfuerzo será recompensado,

porque mujeres como tú dejan huellas eternas.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.