Yo soy la carne del Señor
Y el Señor es mi carne,
Prima Blasfemia del Profeta.
Y el habla y revela un misterio
¡Y el es el misterio!
Que de una rosa, un Dios nace.
Y con que amor sus dedos posan
La marchita copa de la vida,
El silencio vidente del fruto eterno.
Alas emergieron del blanco abismo
Volando hacia la noche oculta
Del profeta que entonó al ultimo Dios.
Y el mundo nuevamente coronado
Por el latir de los cielos, que sin corazón
Es mío y todos ¡Uno y todos!
-
Autor:
Evio (
Offline) - Publicado: 15 de septiembre de 2026 a las 04:55
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais

Offline)
Comentarios1
Es la palabra ya escrita que calla
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.