Hay que sacar la cabeza de los escombros
y buscar una salida
que nos lleve por este laberinto al sol.
Debemos respirar lentamente
mientras se traga el aire comprimido de tierra;
hay que decirle al corazón que no se detenga,
que deje su locura
y que me haga sonreír como la niña Fabiana,
solo sonreír para decirle a los demás que todo está bien
y no preocuparles.
Hay que extender la mano
para que un topo reconozca mi mano de amistad
y apretar la suya,
extender el brazo completo
para que Sunami huela mi sudor,
sienta mi respiración
y ladre, ladre, ladre tanto
que los rescatistas se alegren
y me reconozcan como su victoria frente a la muerte.
¡Gritar estoy vivo!
Para que el mundo recupere su aliento.
¡Gritar estoy vivo!
Para que la fe vuelva a instalarse
en los corazones de la humanidad.
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Autor:
RENJOSLO (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 9 de julio de 2026 a las 18:11
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
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