Soneto
De pie, al pie de la Cruz, sin comprenderlo,
todo guardabas en tu alma inmolada,
cada palabra y cada mirada
como quien guarda un tesoro verdadero.
Ni una queja salió de tu silencio,
ni un reproche a los hombres que herían
al Hijo amado que tus entrañas crían.
Silencio de espada que no tiene acero,
que todo lo traspasa y todo lo sana;
silencio de quien su fe no desmiente.
Madre, tu callar fue la más alta lana
que tejió el Redentor en nuestra pena
para cubrir al mundo de tu manto.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
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Autor:
Rosa Maria Reeder (
Offline) - Publicado: 9 de julio de 2026 a las 11:45
- Categoría: Religioso
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética, alicia perez hernandez, Osler Detourniel, Lualpri, Antonio Pais

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