Vendrán estaciones cargadas de silencio,
mares donde tu nombre parezca dormido,
y aun así mi corazón seguirá buscándote,
como la raíz invisible busca el agua,
bajo la profundidad de la tierra.
No importa cuántos caminos,
hayan aprendido mis pasos sin los tuyos.
Toda distancia es apenas un río pasajero,
cuando dos almas conservan,
la memoria secreta del mismo fuego.
Te reconoceré en el viento.
que incline los árboles hacia la tarde,
en la luz que descienda sobre tus hombros,
como si el sol supiera de tu regreso,
en la lluvia que escriba tu rostro,
sobre los cristales de mi espera.
Porque hay amores,
que no conocen el idioma de la despedida.
Son semillas enterradas en la noche,
aparentemente quietas,
pero trabajando en silencio,
hasta romper la piedra,
y levantar otra vez la primavera.
Si el mar levanta sus murallas,
las cruzará mi deseo.
Si el tiempo cierra sus puertas,
abrirá otra el recuerdo.
Y si la vida nos dispersa,
como hojas en distintos vientos,
habrá una fuerza más antigua que los días,
reuniendo nuestras sombras
bajo el mismo cielo.
Te volveré a encontrar,
no porque el destino lo prometa,
sino porque mi amor aprendió tu nombre,
en el lenguaje profundo de la tierra,
y todo aquello que nace de verdad,
termina siempre,
regresando a su origen.
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Autor:
Arvela (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de julio de 2026 a las 21:39
- Comentario del autor sobre el poema: @DR LLDEGC
- Categoría: Amor
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Jaime Correa
- En colecciones: A ella.

Offline)
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