Amaba ver su silueta por aquí rondando,
bailando con la brisa.
Coqueteando con mis pensamientos,
dejando como despedida en mis labios una amarga caricia.
Siempre acudiendo a mi llamado,
Vestida de seda, taciturna, parecía enamorada.
Hacía de mí un ser valiente,
pero quedaba un sabor a derrota cuando se marchaba.
A cambio de besarla, se llevaría hasta mi último aliento
Le entregué mi voluntad, y como un gesto amable
Impregnó su aroma en mi piel, sellando así un tácito acuerdo.
Su compañía fue mi lugar seguro,
la paz tras un sabio consejo,
un arma en mi sien y un recordatorio en el espejo.
Una frase corta, tórrida fogata en invierno,
Su beso, el de una cobra real en el pecho
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Autor:
Dnl (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de julio de 2026 a las 19:20
- Comentario del autor sobre el poema: No podré olvidar lo que mis vicios hicieron conmigo, y dudo que ellos se olviden de mi.
- Categoría: Perdón
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mario Rodolfo Poblete Brezzo., Jaime Correa, alicia perez hernandez

Offline)
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