La Oveja Negra Irreverente

WCELOGAN đź”›

La Oveja Negra Irreverente

 

 

 

No fui parido en pastizales de metáfora,

nací del balido sucio de una idea prohibida.

Mientras otros contaban nubes,

yo desollaba cielos con lengua ponzoñosa.

 

No vine a rimar ternuras,

ni a rezar en estructuras sepultadas.

Soy la mancha en la túnica del poema,

la carcajada en medio del velorio literario.

 

La estética me huele a detergente,

y el canon a biblioteca raída.

Mi pluma: un clavo oxidado

que firma con sangre

lo que nadie se atreve a escribir.

 

No soy símbolo,

ni bandera, ni mártir, ni escuela.

Soy carne que piensa a dentelladas,

voz que muerde donde otros acarician.

 

Si no me entiendes,

estás leyendo bien.

Si te incomoda,

es que has tocado el nervio correcto.

 

Nací para no encajar,

ni siquiera en mi propia piel.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.