Legado de Ternura!
📚✍️ 🍃🌺
No dejaré riquezas de mis manos
ni cofres donde duerma algún tesoro
dejaré solamente algunas huellas
las cosas que en silencio más adoro.
Dejaré la palabra que consuela
la puerta que se abrió para el amigo
la taza compartida en una tarde
la luz que alguien encendió cuando hubo frío.
Dejaré mis canciones y mis libros
mis cartas, mis recuerdos, mis jardines
los nombres que guardé bajo la lluvia
los rostros que hicieron mis días felices.
No quiero que me busquen en estatuas
ni en nombres que pronuncie la memoria
prefiero habitar pequeños gestos
esos donde continúa nuestra historia.
Dejaré la ternura como herencia
esa humilde riqueza que no acaba
porque un corazón que sabe amar
nunca se queda solo en la distancia.
Dejaré mis errores y mis dudas
mis pasos inseguros, mis caídas
también forman parte de mi viaje
también fueron semillas de mi vida.
Si alguna vez preguntan quién fui
no respondan con fechas ni retratos
digan que fui una mujer que quiso mucho
que caminó con el alma entre las manos.
Que amé cuando era fácil y difícil
que perdoné cuando dolía el tiempo
que busqué la belleza en lo sencillo
y abracé la verdad de mis momentos.
Ese será mi último mensaje:
que nadie tema abrir el corazón
la vida es breve, pero deja flores
cuando se entrega con amor.
Y cuando llegue el silencio definitivo
cuando la tarde cierre sus ventanas
quedará una ternura caminando:
porque todo lo que se ama de verdad encuentra siempre una forma de quedarse!
© 2026 ElidethAbreu
Todos los derechos reservados.
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Autor:
Ellie (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de julio de 2026 a las 10:21
- Comentario del autor sobre el poema: A mediados de cada año, los abogados a cargo de testamentos acostumbran a citar a sus clientes para ver si tienen en mente hacer cambios el lo acordado. Siempre se espera una herencia monetaria o en bienes y propiedades. Y si existieran los legados de ternura? Los de poemas inéditos, los de recuerdos familiares, los diarios personales y las cartas que no se entregaron? Que hermoso sería ese legado si se recibiera con un corazón agradecido. Poema algo extenso, al igual que que los testamentos.
- Categoría: Carta
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Lualpri, Poesía Herética, Fabio de Cabrales, Osler Detourniel, alicia perez hernandez, racsonando
- En colecciones: Amor, Espirituales.

Offline)
Comentarios2
Este poema se inscribe en una tradición lírica que entiende la herencia humana no como acumulación de bienes, sino como transmisión de sentido. Su mayor virtud reside en desplazar el concepto de legado desde lo material hacia lo afectivo, proponiendo una ética de la permanencia fundada en la ternura, la memoria y los gestos cotidianos.
La voz poética evita deliberadamente el artificio y apuesta por una dicción transparente, casi conversacional. Sin embargo, esa aparente sencillez es fruto de una construcción precisa: cada estrofa amplía la noción de aquello que verdaderamente permanece cuando la existencia concluye. El poema progresa desde los objetos simbólicos —la palabra, la puerta abierta, la taza compartida— hasta una reflexión de alcance universal sobre la identidad y la trascendencia.
Uno de sus mayores aciertos consiste en no idealizar la experiencia humana. La inclusión de los errores, las dudas y las caídas rompe con cualquier tentación hagiográfica y convierte la vulnerabilidad en parte indispensable del legado. Esa aceptación de la imperfección otorga al texto una profundidad ética que lo aleja del sentimentalismo y lo acerca a una comprensión madura de la condición humana.
Desde una perspectiva filosófica, el poema dialoga con la idea de que el ser humano permanece en los efectos de sus actos más que en la memoria de su nombre. La identidad deja de entenderse como una biografía para convertirse en una huella relacional. En ese sentido, el cierre constituye una afirmación de notable densidad poética: el amor auténtico desafía la desaparición física porque continúa viviendo en quienes fueron transformados por él. No se trata de una promesa metafísica, sino de una forma de inmortalidad profundamente humana.
También merece destacarse el equilibrio entre emoción y contención. El texto conmueve sin recurrir al exceso retórico; persuade por acumulación de imágenes sencillas y reconocibles, demostrando que la verdadera poesía no necesita complejidad léxica para alcanzar profundidad conceptual.
En conjunto, es un poema de madurez. Su aparente serenidad encierra una reflexión existencial de gran calado sobre el tiempo, la memoria y el sentido de la vida. Pertenece a esa clase de textos que no buscan deslumbrar por la exhibición técnica, sino permanecer en la conciencia del lector mucho después de la última palabra. Esa capacidad de transformar una experiencia íntima en una verdad compartida constituye, precisamente, uno de los rasgos distintivos de la poesía perdurable.
Muchas gracias, Daniel Omar Cignacco. Tu lectura es tan generosa como profunda. Me conmueve especialmente que hayas percibido la ternura no como adorno emocional, sino como una forma de legado humano y relacional. Que el poema haya despertado esa reflexión sobre la memoria, la vulnerabilidad y la permanencia en los otros es, sin duda, el mayor regalo para quien escribe.
Un fraternal abrazo.
Es un bello poema con mucho sentido... que perdoné cuando dolía el tiempo
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