Lamento no haber estado
cuando arrastrabas tus cruces,
cuando levantabas tus muros,
y abrías zanjas en la tierra
para cambiar el mundo.
Lamento no haber sido
ángel de la guarda.
Al menos, refugio o alivio.
Porque cuando levantaba mis cruces
y abría mis muros,
cuando me arrastraba
en las zanjas del mundo,
fuiste mi alivio y refugio.
Ángel de mi guarda,
lamento no haber estado,
no haber sido,
no haber cambiado la Tierra
para tus pies.
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Autor:
Eduardo Villacal (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de julio de 2026 a las 14:47
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 34
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, El desalmado, Nelly Cevallos - Liora, racsonando, alicia perez hernandez

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