Conciencia en la pared
He sellado el crimen con cal y silencio,
y sin embargo, la casa respira.
Las paredes lloran mi secreto,
y el reloj, como un juez, no perdona.
No hay testigos,
salvo ese tic sordo
que martilla bajo el suelo,
como si el corazón que enterré
siguiera pateando los infiernos.
He dormido en paz…
una noche,
dos,
pero en la tercera,
la almohada empapada en gritos coagulados
me despertó con el eco de un nombre
que no dije en voz alta.
No son pasos…
es su voz sin lengua,
su ojo sin párpado,
su verdad sin cadáver.
Se arrastra por los pasillos
con los pies goteando arrepentimiento
y uñas que raspan el yeso.
Quise acallarla con fuego,
con alcohol,
con rezos fingidos
y cuerpos que no eran míos,
pero siempre vuelve.
Late.
Insiste.
Muere y resucita con mi aliento.
No necesito cárcel.
Yo soy el presidio.
Yo soy la lápida.
Yo soy la fosa que cavé
con la pala de mi voluntad podrida.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de julio de 2026 a las 10:44
- Comentario del autor sobre el poema: Poema 2025, julio 7.... Inspirado en la narración( Cuento Corto) de Edgar Alan Poe... El Corazón Delator
- CategorÃa: Reflexión
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Daniel Omar Cignacco

Offline)
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