FLORES EN MI DESIERTO
Ha florecido ese jardín secreto,
esa alma que ha madurado.
Es la esencia de la vida,
tantos días para crecer,
es el fruto tardío,
he necesitado
tantas décadas.
Tiempo para crecer,
tiempo para recolectar tesoros,
siglos para comprender ese yo,
tiempos para conectarme conmigo,
para poder desvestirme de lo pesado,
para arrojar lejos el miedo a ser distinto.
Mi propio desierto tiene su encanto,
no quiere ser quien no es.
Necesito tu tiempo
para florecer,
ese regalo
que es la vida,
condensada vida
que florece en el cenit,
maravillas, prodigios atrevidos
que han necesitado su tiempo para estallar
en esas burbujas, en esas explosiones finales de belleza.
En la alegría
del final,
de ser
el que fue,
lo que era,
sencillamente,
sin miedos
a destacar,
sin temores
a las críticas,
a las maldades,
a no ser querido,
a ser real, verdadero.
Mejor o peor,
ese fui yo,
nada menos
ni nada más.
Agradecido
por ser como fui,
esa vida tan llena,
una vida aprovechada,
que al final me reconocí
como ese ser que vivió
en su propio mundo.
Un cactus
con espinas
que floreció
alguna vez
en la vida,
en la belleza
de ser auténtico,
de ser yo mismo,
sin esperar nada,
regalando el fruto
de la madurez final.
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Autor:
CARLOS Ab (
Offline) - Publicado: 6 de julio de 2026 a las 16:06
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando, Dia a dia ., alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., EmilianoDR

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