He juzgado su religión,
he pecado por tentación.
En los juegos del amor,
de sus besos probé el sabor.
Ajeno el suspiro,
la piel fue lienzo y contrato;
sellado con caricias,
su cuerpo al fin fue mío.
Hoy vivo en condena,
buscando el consuelo divino.
Día tras día,
rezando por su perdón,
para limpiar su alma de la tentación.
Y yo, rezando porque vuelva a besar,
su cuerpo otra vez acariciar.
¡Oh, cielo divino, permite
Un momento conmigo;
Entre sus sueños mirar
dulces besos profundos.
Sus labios: tentación.
Sus manos: mi salvación.
En aquella iglesia ella reza,
y en el sendero ser su presa,
Sus palabras mi adicción
Sus brazos será salvación.
Autor: Candi fls.
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Autor:
Candi (El chico de las poesías) (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de julio de 2026 a las 15:19
- Categoría: Amor
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, EmilianoDR

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