Vientos de la luna

José Honorio Martínez Ochoa

Vientos de la luna

 

Ahora el viento desciende de la luna llena,
como si el cielo hubiera aprendido a inclinarse
sobre la respiración de la tierra.

Raja la noche
y deja en la hierba su perfume frío,
una huella invisible
que solo perciben los cuerpos en silencio.

Ven.
Toma mis manos
y roza mis dedos en tus labios
como quien reconoce un idioma anterior a la palabra.

Mientras duermo,
mientras el cielo se desploma lentamente sobre el mar,
abro la garganta a la noche
y la ofrezco como si fuera un fruto oscuro.

Recuerdo los dedos atados a la enredadera,
el perfume mezclado con luz vegetal,
los deseos de las estrellas
aleteando en los tejados del mundo.

Quiero tenderme en la noche
y dejar que me lleve dormido
hacia la ola de tus brazos,
donde el sueño deja de ser huida
y se vuelve llegada.

Vientos de la luna llena.
Nombre que no se dice:
se respira.

 

 

 

 

 

 

 

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