Créeme, el amor me aterra.

José Luis Barrientos León

 

Créeme, no es fácil andar por la calle con las manos vacías,

pero es más difícil andar con el pecho abierto.

Cuando te diga que el amor me aterra, tómame en serio,

porque el amor es una bestia que muerde despacio,

un fuego que no avisa y que lo quita todo.

 

Yo soy un hombre fuerte, un sobreviviente del día,

un tipo común que sueña y que camina solo.

Por eso, que me derrumbo ante un "te quiero" tierno,

es una verdad que me avergüenza y me salva.

 

Esa palabra tuya me quita la armadura,

me deja tirado en el suelo como un niño indefenso.

Créeme, la distancia también es una forma de morder el polvo.

Cuando me vaya y te nombre entre recuerdos,

no pienses que es un adiós definitivo o un olvido limpio.

 

Estaré lejos, sí, pero con tu sombra pegada a los zapatos,

viajando en una nube de tus horas,

perdiendo el tiempo en los minutos que te pertenecieron.

Te guardo aquí, entre las cosas que no se rompen.

 

Cuando te incluya entre mis monumentos,

no será para hacerte de piedra ni para ponerte flores muertas.

Será para ponerte en el centro de mi latido,

ahí donde mi memoria te mira, te sufre y te celebra todos los días.

 

Ver métrica de este poema


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.