Dios me preguntó hoy...
—¿Ya te viste en tus espejos?
—¿Espejos? Solo tengo uno. Lo miro cuando me arreglo el cabello o me maquillo.
—No hablo de esos espejos. Hablo de aquellos que reflejan tu interior.
—¿Y cómo puedo ver mi interior en un espejo?
—Todos tienen más de un espejo. Voltea a ver tu entorno. ¿Hay alguien que te incomoda? ¿Te enoja? ¿Te pone triste? Ahí están tus espejos del alma. No reflejan el exterior; reflejan aquello que llevas dentro y que quizá aún no has mirado.
Los espejos del alma muestran tus emociones, tus heridas y tus sentimientos para que puedas reconocerlos con conciencia.
Cuando te miras en el espejo de tu habitación lo haces para arreglarte, para cuidar tu imagen...
Pero hoy quiero preguntarte algo distinto:
¿Cuántas veces te has arreglado el alma?
¿Cuántas heridas has reconocido?
¿Cuántos sentimientos siguen esperando ser escuchados?
¿Recuerdas a esas personas que alguna vez te hicieron llorar, enojar o sentirte herido?
Quizá, además de lo que ocurrió entre ustedes, también despertaron algo que ya existía dentro de ti. Tal vez te mostraron una herida que necesitaba atención, una emoción que pedía ser comprendida o un miedo que aún no había encontrado palabras.
La próxima vez que alguien despierte una emoción muy fuerte en ti, pregúntate:
¿Qué me está mostrando este espejo?
¿Qué parte de mí está reaccionando?
¿Qué puedo comprender de mí a través de esta experiencia?
Porque así también se arregla el alma...
Mirándote en tus espejos.
¿Y tú...?
¿Cuántas veces te has arreglado el alma?
-
Autor:
Jozz (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de julio de 2026 a las 16:04
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.