Fuiste una vez.
Fuiste.
El paragüas que alumbraba mi mundo,
el espejo donde nacían y morían mis miserias.
el reto de ser y sentir la misma primavera,
el cerrojo de la puerta que nadie conseguirá abrir.
y del sueño más profundo
mis ganas de brindar a la salud de las palabras.
Y no fue un verso triste
sino un verso nuevo,
aquel que desnudó su alma entre pedazos de angustia
para dormirse en un regazo absolutamente libre.
Y no fue
más que un gesto que aspira a ser perdón
entre tus labios,caricia entre tus lágrimas,
amanecer robado en tus pies descalzos:
el rey de una mentira llamada libertad.
Sé que siempre estarás a mi lado
aunque nunca me regalaste un solo calendario,
estaba la última en la cola de tus amantes,
era apenas una sombra entre tus amigos.
una mujer que grita reclamando lo que es suyo
y lo que no es también.
¿También?
Amaneció el rocío en tus quimeras
y se convirtió en la guardiana de mis gaviotas tristes,
las únicas aves que volaron en tus manos de cera
y sólo a Dios pudieron ser fiel y ser su estrella.
la estrella de un camino que nunca fue de dos:
fue sólo hierba.
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Autor:
cblanco53 (
Offline) - Publicado: 4 de julio de 2026 a las 07:32
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Salva45, El desalmado
- En colecciones: La vereda.

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