Los amantes verticales

Joan Vivancos

Abrazadas estatuas en mármol
el albor renacido no columbran.
 
Atados bajo un fanal,
como un nudo,
los besos escapan furtivos
como envueltos
en celofán
desesperados,
rozando los labios
la senda del deseo
reclamando desnudez.
 
Son erguidas tallas
igual que árboles
acariciándose las ramas
sus verdes hojas.
 
La mirada
de soles cerrados
señala el fin
de los sexos apretados
que se hallan encontrados.
Queda atrás la sombra
que camina.
La alborada la magia desvanece
con las luces primeras.
 
Soplan juntos el humo de un cigarro
en el penúltimo suspiro
avistando el horizonte
sin sus nubes.
 
Quedan los amantes
claudicando verticales
ante el nuevo día.
 
Tallado en dos el árbol,
seguirán con su destino.
 
Es triste fin de la golosa crátera
resonando memoria de los besos
que son solo eso;
un beso pretérito
en un portal
sin continuidad
de subir las escaleras
y rozar la finita eternidad.


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