Siempre su recuerdo me brindó
Su nostalgia navegante de sueño
La perseguía entre ellos
Mientras tarareaba la canción que sonaba en la plaza de nuestra niñez
Sonaban los cascos y trompetas
Acabando con el mundo al paso
Tomaba su café pasado en prosa y sentados
Repetía siempre la misma melodía de la plaza
La Municipalidad el lunar
Sus ojos la Luna
La ventana de los míos cada noche frente a la plaza
Inconscientes en la grada de la Municipalidad
El corazón me delataba bajo su mirada
Dolía en el mar de llanto por sus labios
Inalcanzable rostro tan cercano
Incontables estrellas en su arrugado ceño y su delicioso mentón
Quierole, porque necesito tenerle.
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Autor:
Viena (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de julio de 2026 a las 01:05
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética
- En colecciones: Melodías de un joven desesperado.

Offline)
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