Sal, vida mía

Irwing Barba

Sal, vida mía,
de dondequiera que estés,
seamos uno.
Seamos animales,
metáforas, lujuria.

¡Oh! Ven y muéstrate,
así, sin ornamentos,
ante este hambriento.
Abre bien ambas puertas
para que pueda entrar.

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