LA SOSPECHA DEL DESPRECIADO

Isaac IMOS

 

Conspiré ante la idea de pertenecer, 

Y pocas veces he sido tan certero, 

No he de ser yo quien sea elegido 

Ni tampoco corroborado.  

 

La inexistencia me describe, 

Me domina lo ajeno de mi alma, 

Sin espacio para mi existencia,  

Ocupo algo que no me pertenece. 

 

Fatigado por el sistema,  

Muriendo en el intento,  

Persigo sin saber qué, 

Sostengo sin fuerza.  

 

Era el final desde el principio 

 El silencio que pesa en mi es como una marea enorme siendo el rechazo y el miedo mis compañeros. Cansado y rendido estoy, hecho de lado, estoy exhausto.  

Detuve los vientos, ahogué el agua y quemé el fuego, fue inútil el intento, no pude amarme.  

Insignificante son mis esfuerzos en cada alba, no podré irme de aquí porque adonde quiera que vaya me tendré a mí mismo. Mi alma teme de mis versos cuando es ella quien logró despertar mi más grande decepción.  

Adonde quiera que vaya, más lejos en lo más lejano del universo, será igual que estar aquí en esta tierra que me maldice en cada respiración. Estoy ignorado en todos los elementos. Soy quien es transparente con voz sin sonido, soy un inanimado.  

En mí no existe la justicia, no hay retribución, no hay una mano, ni un oyente.  

¿A dónde pertenezco?  

SOY VESTIGIO DE LA VIDA EL ANATEMA DE VIVIR 

 

Comentarios +

Comentarios1

  • Una voz

    Ningun ser vivo es anatema de vivir, aun aquellos que destruyen la vida. Para eso existe la redención del creador en su Hijo, mi aporte a su poesia estimado.

    Dios lo bendiga.



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