Cicatrices

Trinidad Sthoorny

No fue tu adiós lo que dolió,
fue todo lo que prometiste;
cada palabra que juraste
con el tiempo la rompiste.

Guardé tus cartas en silencio,
pensando que ibas a volver;
pero el viento me enseñó
que hay amores que se dejan perder.

Te busqué entre mis recuerdos,
como quien busca el amanecer;
pero hallé un cielo nublado
que ya no me dejó creer.

Hoy ya no guardo rencores,
ni preguntas sin contestar;
solo aprendí que hay personas
que llegan... para enseñar.

Y aunque a veces duela el alma
cuando te vuelvo a recordar,
prefiero extrañarte de lejos
que volverme a lastimar.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.