CADA MAÑANA

José Antonio Artés

Es un regalo despertarse
y ver cómo la luz se cuela
por la ventana,
con ese color indeciso
que solo conocen
las primeras horas del día.

 

Salir a la calle
y descubrir que el mundo
permanece en su lugar.
No ha cambiado;
simplemente me despedí de él
la noche anterior.

 

Y entonces,
otra vez,
vuelvo a acurrucarme en la vida
como un niño
que apoya la cabeza
en el regazo de su madre,
seguro de que allí
todo puede comenzar de nuevo.

 

No son las prisas
las que dan forma a los días,
sino esos pequeños hábitos
que regresan sin hacer ruido:
el café humeando entre las manos,
el saludo de un vecino,
el árbol de la esquina,
la acera conocida
y el cielo estrenándose despacio.

 

A veces llamamos rutina
a lo que, en realidad,
es el delicado oficio
de sostener la alegría.

 

Porque la vida
no está hecha solo
de grandes acontecimientos,
sino de esas pequeñas fidelidades
que nos devuelven,
sin decir una palabra,
la certeza de seguir en casa.

 

Hace tiempo aprendí
que cada amanecer
guarda un obsequio silencioso.
Espera, paciente,
detrás de una ventana abierta,
en la primera luz del alba,
dispuesto a recordarnos
que la vida
no solo se vive:
también se paladea.

 

José Antonio Artés Sánchez

Comentarios +

Comentarios1

  • Nelly Cevallos - Liora

    José Antonio, conviertes lo cotidiano en el verdadero protagonista del poema. Cada escena se enlaza con la siguiente hasta construir una reflexión serena sobre esos pequeños gestos que sostienen la vida sin reclamar protagonismo. Esa mirada, capaz de encontrar belleza en lo que tantas veces pasa inadvertido, le da al texto una calidez que acompaña al lector hasta el último verso. Un cordial abrazo.

    — LIORA

    • José Antonio Artés

      Muchas gracias, Liora. Me alegra especialmente que hayas percibido esa intención de detener la mirada en lo cotidiano, en esos pequeños gestos que casi nunca reclaman nuestra atención y que, sin embargo, terminan sosteniendo buena parte de lo que somos. Quizá la poesía consista también en eso: en mirar un poco más despacio aquello que normalmente dejamos pasar.

      Gracias por una lectura tan atenta y generosa.

      Un cordial abrazo,
      José Antonio



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