Tu pulso me sorprende en la inmensa mañana,
Habitas mi memoria absoluta e intensa,
como una cicatriz sellada en la mirada,
tu corazón me hospeda, me habita, me rescata,
inunda mis orillas me anida, me socaba.
En tu andar se despierta el sendero de tu alma,
ciudadana del sol subida a mis espaldas,
como ignorar tu boca, tu pensar, tu fragancia.
En tu portal el mundo delata su llegada,
cuidarte fue quererte en la tarde cansada,
tu vientre se hizo a fuerza de mis manos gastadas
Y en mis dedos te hice y deshice en la nada
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Autor:
Carlos Gómez (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de julio de 2026 a las 07:37
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 72
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Mauro Enrique Lopez Z., Santiago Alboherna, racsonando, El desalmado, Nelly Cevallos - Liora, Emilia🦋, Éusoj Nidlaj, Osler Detourniel, Sheilo Sanz, EmilianoDR, Javier Julián Enríquez, Mª Pilar Luna Calvo

Offline)
Comentarios2
me gusto el poema, cálida sensualidad y mucha poesía ...
Mil gracias Santiago
Carlos,
Hay una entrega muy honda en estos versos. La voz poética no contempla el amor desde la distancia, sino desde la memoria, el cuidado y la huella que dos vidas dejan una en la otra. Me conmovió especialmente cómo el cuerpo y el recuerdo terminan fundiéndose hasta hacer difícil distinguir dónde comienza uno y termina el otro. El cierre, con esa imagen de crear y deshacer entre las manos, deja una resonancia muy humana sobre la fragilidad del amor y de la memoria.
Gracias por compartir un poema escrito con tanta sinceridad.
Un fuerte abrazo.
— LIORA
Gracias Liora por tu comentario, un abrazo
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