Pájaro sin jaula
No nací para medir el cielo
con los barrotes de una ventana.
Nací cuando el viento
aprendió mi nombre
y me lo devolvió convertido en alas.
Quisieron enseñarme
que la tierra era suficiente,
que caminar era más seguro
que desafiar la altura.
Pero el corazón de un pájaro
late mirando hacia arriba.
No hay jaula,
por más grande que sea,
capaz de parecerse al horizonte.
El árbol no me pregunta
de dónde vengo.
El río no me exige permiso.
La montaña abre sus hombros
y el amanecer me llama
como quien reconoce
a un viejo compañero.
La libertad
no es un premio.
Es mi origen.
No vine al mundo
para adornar el silencio de una casa,
ni para alegrar con mi canto
la soledad de quien cerró una puerta.
Vine para conversar con las nubes,
para aprender el idioma de la lluvia,
para seguir el rumbo invisible
que solo conocen las aves
cuando el cielo cambia de estación.
Si alguna vez me ves partir,
no digas que huyo.
Estoy regresando
al lugar donde siempre pertenecí.
Porque un pájaro
puede descansar en una rama,
puede refugiarse de la tormenta,
puede volver al mismo nido…
Pero nunca nació
para vivir detrás de una jaula.
Su destino
es el viento.
Y mientras exista un pedazo de cielo,
habrá un ala dispuesta
a demostrar
que la libertad
siempre encuentra el modo
de volver a volar.
—Luis Barreda/LAB
Los Ángeles, California, EUA
Mayo, 2020.
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Autor:
Luis Barreda Morán (
Offline) - Publicado: 1 de julio de 2026 a las 02:17
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3

Offline)
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