El Sabor De Lo Eterno.

Yoleisy Saldana

Tocar tus labios
fue como alinear el universo,
como si las estrellas
hubieran encontrado su sitio exacto
solo para presenciar aquel instante.

Sentí en mi boca
una memoria antigua,
un eco dormido del alma,
como si mi corazón reconociera
algo que creía extinguido por el tiempo.

Tenían tus labios
la dulzura sagrada del néctar,
ese sabor imposible
que solo existe
cuando el deseo y el destino se encuentran.

Tus manos tibias
llevaban la suavidad de lo eterno,
y en tu mirada
se mecía una paz extraña,
mezclada con inocencia,
capaz de desarmar
hasta la parte más fuerte de mi alma.

Me miraste…

y me perdí.

Como si el mundo entero
dejara de existir por un instante,
como si la vida se redujera
a ese pequeño universo
donde solo habitábamos tú y yo.

En aquel sueño
llegué a creer
que todo nos pertenecía.

Que el tiempo era nuestro,
que el amor era eterno
y que la felicidad
podía sostenerse para siempre
entre un beso y otro.

Pero despertar
fue regresar al vacío.

Fue abrir los ojos
y encontrar mi cama intacta,
fría, silenciosa,
recordándome
que todo había sido una ilusión.

Y aun así…

mi subconsciente
seguía atrapado en aquella realidad alterna
donde un beso tuyo
me hizo trascender.

Donde por un instante
toqué algo parecido a la eternidad.

Y desde entonces
ese sueño vive en mí
como una memoria imborrable,
como un milagro breve
que mi alma todavía se niega a olvidar.



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