PARA QUE NO SE OLVIDE...

Lucía Gómez


Ya no crujen las puertas
con el mismo lamento,
ni se escuchan los pasos
por los amplios pasillos.
En la mesa, alguien dejó su huella.
Hay que escribirlo todo,
para que no se olvide.
LUCÍA GÓMEZ


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Recoger las hojas secas del patio
y las palabras que se quedaron a medias.
La memoria es un lienzo que se destiñe,
un barco de papel en la tormenta del olvido.
Por eso enciendo una vela en la tinta,
para dejar constancia de que estuvimos aquí,
para que no se olvide...
Aldebarán
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Se me olvida el pensamiento y el querer queriendo.
olvida a tu padre y madre para vivir una vida propia.
no te olvides de ti mismo, pues al menos que tu conciencia no lo haga...
y cuando te hallas olvidó de todo en este mundo recuerda que solo hay padre y madre
y uno que otro amigo que valga la pena... porque cuando pierdas todo en tú vida esta vida no te tratara con el mismo amor de papá...
Baltasar tarso 30/0626....


Nuestro paso será efímero
cual burbuja el viento.
tomo tu mano, me pierdo en tu ojos
puedo asegurarte la eternidad,
para que no me olvides,
al menos por un instante.
Pato_EHD


Para que no se olvide este amor tan nuestro.
dejo grabados nuestros besos y caricias
escrito esta este amor , en el universo
de las letras
quedá plasmado cada te quiero.
te pienso, para que no se olvide
que te amo, siembro un jardín
de hermosas rosas,
y pintadas tus dulces sonrisas
en cada nube de mi cielo
para que no se olvide que te amo
con el alma, con todos mis sentidos
MISHA
lg


El Eco de Tu Ausencia
Se ha ido el eco de tu risa clara,
la luz que habitaba en tu mirar profundo.
Queda el silencio, la ausencia que ampara
el recuerdo tenaz que me ancla a tu mundo.
La memoria es un mapa de instantes vividos,
un álbum de fotos que el alma atesora.
En cada página, tus gestos, tus sentidos,
la huella imborrable de tu hora.
NOAH SUBIN

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Comentarios1

  • El desalmado

    El polvo se acumula
    sobre los viejos libros,
    y el reloj de la sala
    ha perdido su prisa.
    En el cristal, la lluvia trazó su ruta.
    Hay que nombrar la ausencia,
    para que no se borre.

    La luz de media tarde
    ya no pinta su rostro,
    ni el aire trae el eco
    de su voz apagada.
    En la pared, un clavo sostiene el tiempo.
    Hay que guardar las sombras,
    para que no se pierdan.

    Porque la frágil mente
    es un hilo de seda,
    que se rompe en silencio
    si la noche lo alcanza.
    En el pecho, el recuerdo sigue latiendo.
    Hay que contarlo todo,
    para que nunca muera.

    El Desalmado.



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