¡El legado de la cal!
Tengo un legado de cadenas oxidadas.
Y las cargo.
Y las nombro.
Y las llevo.
Crujen como huesos partidos,
mientras los fantasmas
que las habitan
hacen sus rondas cadavéricas.
Sus cráneos vacíos
escupen risotadas
y vagan recordando
los fusiles,
las metrallas
afincadas en los rostros
que el tiempo
no consiguió borrar.
¿Y quién
cargará estas cadenas
cuando mi cabeza
se rinda a la muerte?
Tengo un legado de cadenas oxidadas.
Y las cargo.
Y las nombro.
Y las llevo.
Los niños mudos
las contemplan;
las acarician
con sus manos de jardín.
La tal esperanza
es apenas un capullo
que algún día despertará...
Y de nuevo...
con forma de paloma blanca
se exhibirá
en una urna de cristal
Tengo un legado de cadenas oxidadas.
Y las cargo.
Y las nombro.
Y las llevo.
Con su directorio de teléfonos,
sus placas,
sus títulos...
esperando todavía
al médico
que certifique
la muerte de la muerte.
Entonces acudirán
las sombras vecinas.
Como mendigos,
como esqueletos hambrientos,
masticarán
sus mendrugos de pan.
Y, con las barrigas llenas,
marcharán,
marcharán,
en una larga fila
de bocas desdentadas,
hasta volver,
una por una,
a su morada.
¿Y quién
cargará estas cadenas
cuando mi cabeza
se rinda a la muerte?
Allí,
donde el último baño de cal
guardará,
como siempre,
su sueño universal.
Racsonando Ando / Oscar Arley noreña Ríos.
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Autor:
Racsonando (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de junio de 2026 a las 18:05
- Comentario del autor sobre el poema: Hay herencias que no llegan en escrituras, ni en cofres, ni en fotografías familiares. Llegan convertidas en silencios, en nombres que aún duelen, en cadenas invisibles que cada generación aprende a cargar. El legado de la cal es un recorrido por esa memoria colectiva que se resiste a desaparecer. A través de imágenes intensas y profundamente simbólicas, el poema enfrenta las huellas de la guerra, la violencia y el olvido, mientras se pregunta quién asumirá el peso de una historia que todavía no encuentra descanso. La cal intenta cubrir las heridas del pasado; la poesía, en cambio, las nombra para impedir que desaparezcan bajo el polvo del tiempo. Entre fantasmas, niños, palomas y cadenas oxidadas, este poema es una reflexión sobre la memoria, la esperanza y la responsabilidad de no olvidar aquello que nos constituye como sociedad.
- Categoría: Sociopolítico
- Lecturas: 18
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando, Poesía Herética, alicia perez hernandez, Tommy Duque, Daniel Omar Cignacco, Lualpri, Mª Pilar Luna Calvo, Éusoj Nidlaj, ElidethAbreu, Noa Subin
- En colecciones: ¡Los ojos de mis devaneos!.

Offline)
Comentarios2
Muy pesado legado querido amigo.
No todos los bienes heredados son de felicidad. Heredamos oscuridad y cadenas querido poeta racsonando.
Un fuerte abrazo.
Has logrado un equilibrio magistral entre la lírica y la razón.
Tu poema argumenta con una fuerza inusual.
La estructura de tu mensaje es tan admirable como su contenido.
Gracias por esta reflexión tan bien argumentada, poeta.
Mi saludo te llega como una estrofa inesperada, poeta.
Que la creatividad fluya libre y abundante en tu día.
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