Ante el rojizo horizonte noruego, la compañía lentamente se separó
Dos caballeros mantuvieron su andar, mientras uno se detuvo a descansar
Mientras el ocaso apagaba el horizonte, algo lo estremeció
No fue el viento, ni el paso distante de quienes ya no miraban atrás
Fue el peso de un momento, tan vasto como el cielo incendiado
Tan profundo como el silencio que viene antes del llanto
Y la naturaleza gritó tan fuerte que no quisimos oir.
Oh Edward, no debes temer
Tú, que no apartaste la mirada del horror ni de la belleza,
Que convertiste el temblor en color y el miedo en memoria,
Eres quien mas merece un hermoso amanecer
Y en tus obras tu memoria vivirá como el buen hombre sensible que soliste ser.
Quien tuvo el valor de retratar el grito que todos oímos alguna vez.
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Autor:
Darkly (
Offline) - Publicado: 29 de junio de 2026 a las 14:58
- Comentario del autor sobre el poema: Un pequeño homenaje a uno de mis artistas favoritos, Edward Munch
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez

Offline)
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