Me quedé esperando tu mirada,
como cuando lo hacías cada mañana;
pero el frío del tiempo apagó
el fuego del alma.
Eres mi gurú,
mi maestra,
la que me lleva a recorrer el mundo.
Por todos lados veía tu sonrisa,
esa alegría viva
que invitaba a ser como vos.
Pero se fue marchitando el alma,
como una flor en el corazón.
Mi esencia desaparece
al no poder verte ni sentirte.
No he dejado que te marches,
pero no te siento.
¿Qué sucede?
¿Me has olvidado
o has cerrado las puertas de tu ser?
Sin sentirte,
no quiero vivir.
Eres mi guía,
mi gurú.
Pero todo se enfría
por el hielo de tu olvido.
Es como recibir latigazos en el cuerpo,
que me hacen morir lentamente.
Y aunque pasan los días
y las noches se vuelven eternas,
sigo buscando tu voz
entre los ecos de mis recuerdos.
Tu ausencia es un invierno
que cubre de escarcha mis sueños;
y mi corazón, cansado de esperarte,
se consume en silencios.
Aún guardo tu sonrisa
como un tesoro entre mis manos,
pero el tiempo la desdibuja
como arena escapando entre los dedos.
Si alguna vez regresas,
hallarás mi alma en el mismo lugar,
esperando una palabra tuya
que la vuelva a despertar.
-
Autor:
Wuiliam (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de junio de 2026 a las 11:39
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: jesus alberto porras, Daniel Omar Cignacco

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.