Esperando tu mirada

jesus alberto porras

Me quedé esperando tu mirada,

como cuando lo hacías cada mañana;

pero el frío del tiempo apagó

el fuego del alma.

 

Eres mi gurú,

mi maestra,

la que me lleva a recorrer el mundo.

Por todos lados veía tu sonrisa,

esa alegría viva

que invitaba a ser como vos.

 

Pero se fue marchitando el alma,

como una flor en el corazón.

Mi esencia desaparece

al no poder verte ni sentirte.

 

No he dejado que te marches,

pero no te siento.

¿Qué sucede?

¿Me has olvidado

o has cerrado las puertas de tu ser?

 

Sin sentirte,

no quiero vivir.

Eres mi guía,

mi gurú.

 

Pero todo se enfría

por el hielo de tu olvido.

Es como recibir latigazos en el cuerpo,

que me hacen morir lentamente.

 

Y aunque pasan los días

y las noches se vuelven eternas,

sigo buscando tu voz

entre los ecos de mis recuerdos.

 

Tu ausencia es un invierno

que cubre de escarcha mis sueños;

y mi corazón, cansado de esperarte,

se consume en silencios.

 

Aún guardo tu sonrisa

como un tesoro entre mis manos,

pero el tiempo la desdibuja

como arena escapando entre los dedos.

 

Si alguna vez regresas,

hallarás mi alma en el mismo lugar,

esperando una palabra tuya

que la vuelva a despertar.

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